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Parametría en Medios
Aprobación presidencial, a la baja: ¿coyuntura o tendencia?
17/Mar/2020
Por: Milenio
o hay mucho debate sobre la caída de la aprobación del presidente Andrés Manuel López Obrador. En todo caso, lo inusual es que él mismo lo haya reconocido. Las preguntas que se generan a partir de este hecho son otras. ¿Cuándo sucedió? ¿Qué lo causó? ¿Quién o qué grupos están cambiando de opinión? Pero tal vez la pregunta más importante es: ¿es una tendencia o solo una crisis?

Esta última pregunta me parece la más relevante y por ello hay que resolver alguna de las previas: ¿Qué lo causó? En esta respuesta es pertinente distinguir las causales temporales y las estructurales. Entre las primeras están temas de los que no sabemos todavía sus consecuencias a largo plazo: el desabasto de medicinas junto con la crisis de salud por el coronavirus, la reacción de confrontación frente al movimiento feminista y sus demandas por los feminicidios o la rifa del avión presidencial. A diferencia de estos temas por ahora coyunturales, de lo que tenemos más conocimiento es de los temas de mandato o por los que fue electo: economía, inseguridad y corrupción. El costo para la administración de temas como la inseguridad pública o los problemas en materia económica, sobre todo en lo que a expectativas se refiere, parece una parte de la explicación de la caída de la aprobación. La lucha contra la corrupción es, sin duda, una de sus fortalezas, si no es que tal vez es la única. No sabemos todavía cuánto le pueden costar lo que hoy vemos como temas de coyuntura. A la larga, la violencia de género, su respuesta ante los feminicidios o las protestas que han generado, pueden tener un costo muy alto para la administración. Por lo pronto no hay evidencia de que haya aumentado la diferencia entre hombres y mujeres en su preferencia o aprobación por AMLO de 2018 a la fecha. Es decir, el sesgo que ya existía de origen se mantiene: los hombres votaron más por él y lo aprueban más, comparado con las mujeres. Las diferencias no han cambiado sustancialmente desde 2006 a la fecha. Siguen siendo las mismas. Ello no significa que el tema no le vaya a costar eventualmente. Pero parece que no hay costo por una diferencia de género, por ahora. Es probable que la mayor parte de los analistas estemos muy concentrados en la aprobación presidencial. Es cierto que es un número importante, pero no es el único y a veces no es el más relevante. Tenemos que observar el comportamiento de otras variables, sobre todo las que lo explican. Los indicadores de inseguridad en cualquier medición van a la baja, y sobre todo en el mejor indicador, que es el del Inegi. La expectativa sobre la economía personal o del país van a la baja, corroborado por el índice del consumidor que va en descenso también. Si explicamos la aprobación presidencial con estos indicadores de largo plazo o estructurales, parece que esto no es una crisis, sino una tendencia. La única evaluación que lo mantiene en altos niveles de aprobación, con mucho, es la lucha contra la corrupción. Esta es, sin duda, su mejor carta y donde tiene mayor capital político. Ahora bien, hay otros indicadores internos que componen la aprobación presidencial y que no se han reportado, como el de la intensidad de la aprobación. En la serie histórica de Parametría, el ?aprueba mucho? cayó en un año más de 20 puntos porcentuales, lo que era indicativo de que su aprobación de manera agregada iba a la baja. El ?aprueba poco? creció para compensar la aprobación en general. Probablemente uno de los datos más preocupantes para el Presidente de su caída es la velocidad. En diciembre irónicamente subió debido probablemente a la firma del T-MEC, el incremento del salario mínimo o incluso la captura de Genaro García Luna. Pero enero parece haber sido un mes complicado y febrero aún más. En la serie de Parametría, solo en enero bajo 9 puntos y en febrero otros 5. Es decir, en el agregado bajó casi 15 puntos porcentuales en dos meses. La caída de la expectativa económica personal y a nivel país son dos de los datos más preocupantes. Las expectativas económicas en esta administración han sido una de sus fortalezas. Más allá de lo que los programas sociales puedan compensar por la falta de crecimiento, la expectativa de mejora social es fundamental para esta administración. Si se observa una caída en esa expectativa, impacta directamente a los niveles de aprobación. Finalmente, otro indicador preocupante es la percepción de si el país va por un camino correcto o equivocado. La idea de que no vamos por el camino correcto va en aumento. En principio esta es una medición independiente al gobierno. Sin embargo, no deja de estar correlacionado. Esta es otra de las variables que parecen más estructurales que coyunturales. Al final en la revisión parece ser que esto no es una coyuntura, es más bien una tendencia para el Presidente. Aun con todo ello, sus niveles de aprobación siguen siendo altos.
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