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Parametría en Medios
Impuestos al tabaco
05/Sep/2010
Por: Reforma. Juan W. Zinser
El rechazo al aumento en los impuestos es prácticamente unánime, se percibe como una imposición de nulo o mínimo beneficio y desde el punto de vista político el tema es tan impopular que algunos grupos lo tienen vedado. Una de las medidas efectivas para el control del tabaquismo ha sido incrementar los impuestos al tabaco. Su mayor impacto radica en desincentivar a los jóvenes, que por otro lado son víctimas de la industria tabacalera que les facilita el acceso a los cigarros sueltos e inclusive se los regala; buscando hacerlos adictos a la nicotina, que en el 10% de los adolescentes se adquiere con el primer cigarro que se fuman. A través del aumento en los impuestos se calcula que durante este siglo se podrían evitar en el mundo 100 millones de muertes prematuras secundarias al tabaquismo. En sintonía con lo anterior y buscando además reducir el déficit de 45 mil millones de pesos que representa para el Estado la atención de los enfermos víctimas del tabaquismo, el senador Ernesto Saro, presidente de la Comisión de Salud del Senado de la República, ha propuesto un aumento de 10 pesos por cajetilla. Ante la sensibilidad de la población sobre los impuestos, el Consejo Mexicano Contra el Tabaquismo a través de Parametría realizó una encuesta nacional cuyos resultados representan valiosa información sobre la percepción de la gente en materia de impuestos. La encuesta confirma que el 96% de la población reconoce el daño que el tabaco causa al fumador y a otras personas. El 95% está de acuerdo con que se deben tomar medidas para tratar las consecuencias del tabaquismo y el 82% está consciente de que el tabaquismo se inicia cada vez a menor edad. Sobre el tema impuestos, el 76% aprueba un incremento de 10 pesos por cajetilla, con lo cual considera que se desalentaría el empezar a fumar principalmente entre los jóvenes, que los no fumadores estarían menos expuestos al humo del tabaco y que se podrían beneficiar las instituciones de salud. El 21% de los fumadores piensa que la medida los ayudaría a dejar de fumar. El 69% considera que se debe aumentar el impuesto al tabaco y, ante el déficit presupuestario que vive el país, es la medida legislativa que tuvo mayor aceptación en la encuesta, muy por arriba de la aprobación que tendría gravar otros productos como, refrescos 24%, gasolina 5%, medicamentos 3%, internet 2%.

El trabajo del senador Saro alrededor de la iniciativa refleja que una convocatoria bien coordinada por parte del Poder Legislativo hacia la sociedad civil es recibida con interés y estimula la colaboración de la misma para intentar hacer más eficiente la labor de los legisladores en el fortalecimiento de un proyecto de ley. El esfuerzo en equipo de diferentes sectores de la sociedad permite avanzar de manera constructiva y puede ayudar a implementar leyes más útiles.

La ciudadanía no rechazaría un impuesto al tabaco, al contrario, lo espera. Probablemente por primera vez vería en un impuesto un instrumento potencialmente benéfico a personas e instituciones. Sería además un impuesto relativamente fácil de implementar y controlar. La iniciativa enfrentará objeciones, tales como la incertidumbre de cuál sería el destino de los fondos, ante las restricciones que existen para poderlos emplear exclusivamente en el sector salud. El riesgo de contrabando, que siempre es una amenaza a la adecuada aplicación de muchas medidas. Y el lógico rechazo a los impuestos que muchos consideran un camino inadecuado para mejorar las finanzas gubernamentales, sin tomar en cuenta que son un mal necesario.

Todos estos puntos contienen verdades que se deben analizar y sobre las que se debe trabajar, pero de ninguna manera deben ser obstáculo para bloquear la iniciativa. Éste es un impuesto que no sería impopular y generaría grandes beneficios, tanto fiscales como en la salud de la población, ya que, independientemente del destino que se le asigne a lo recaudado, tendría un impacto favorable en el control del tabaquismo. La existencia de un efecto positivo adicional al resultado fiscal, difícilmente se logra con otros impuestos.

El Poder Legislativo se encuentra ante una situación histórica. Parece difícil encontrar argumentos sólidos para rechazar esta iniciativa. Hacerlo podría tener un costo político, pero por encima de ello habría un costo social ante la pérdida de una gran oportunidad.

El autor es presidente del Consejo Mexicano contra el Tabaquismo e Instituto Nacional de Cancerología.
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