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Parametría en Medios
La trampa para el IFE
11/Nov/2010
Por: La Razón. Julián Andrade
La designación de los consejeros del Instituto Federal Electoral no garantiza una elección sin sobresaltos, pero al menos propicia condiciones adecuadas para su desarrollo.

Hace algunos años, cuando priistas y panistas pactaron la integración del instituto, al margen del PRD, tuvieron una victoria pírrica que con el tiempo se les revertiría.

Carlos Ugalde, el presidente, no resistió a los vendavales de la elección de 2006 y ciertamente a la incapacidad del PRD de reconocer su derrota, una inconsistencia que da cuenta de lo que nos falta por recorrer en materia de cultura democrática.

Los nuevos consejeros deberían, en la medida de lo posible, ser elegidos bajo el acuerdo de los partidos más importantes y sin trampa alguna. ¿Por qué? Para no dar argumentos que después sean utilizados para tratar de descalificar la elección, como ya ha ocurrido.

La democracia debe ser cuidada por todos, e inclusive de quienes no suelen acatar sus reglas.

Tenemos un sistema de partidos bastante peculiar, al que debemos atenernos, más allá de algunas de sus inconsistencias, por paradójicas que puedan ser.

El IFE, después de todo, es una de las instituciones mejor calificadas de nuestra vida pública.

Por regla general está por arriba del 50 por ciento de aprobación, con excepción de 2007, cuando el nivel de confianza cayó al 44 por ciento. En 2006 la jornada arrancó con un 57 por ciento de confianza, la que se debilitó luego de uno de los ataques más persistentes en contra de una institución pública.

El IFE actuó bien, pero no le alcanzó para que no viniera un ajuste de cuentas instrumentado por una clase política que quería cobrar los más diversos agravios.

Este año el IFE cuenta con un nivel de confianza del 62 por ciento, según una encuesta elaborada por Parametría. Es evidente que se debe trabajar para que esta situación inclusive mejore y es aquí donde los partidos pueden hacer su parte.

No sé quienes logren la designación como nuevos consejeros del IFE, ya que buena parte de la negociación ha consistido en una especie de pesos y contra pesos, en la que el veto de los partidos se torna, por momentos, irremontable.

Arely Gómez, Ciro Murayama y Emilio Álvarez Icaza sonaban bastante bien. Cada uno de ellos cumpliría su función con un criterio de independencia, porque tienen, entre otros atributos, un prestigio que cuidar. Para cada uno hay historia más allá de lo que al final decidan los partidos.

De eso debería tratarse, de seleccionar gente comprometida con México y con la ley. Nada más, pero nada menos.

Tampoco me engaño. La terna ya no va por ahí, porque están imperando criterios partidistas. Es una pena, porque esto refleja lo que algunos políticos piensan del árbitro electoral y esto no es una buena noticia.

julian.andrade@razon.com.mx
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