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Carta Paramétrica
Nuestra opinión pública

Hay por lo menos tres formas de definir o explicar el origen de la opinión pública. Primero, una que podríamos llamar la explicación dominante, o la que se considera hoy día más popular. Esta definición dice que la opinión pública es la suma de opiniones, y su conjunto genera lo que entendemos como público. Esta es mesurable y se evalúa por la calidad propia de la medición. Una muestra representativa de este público la hace tangible. Esta se conoce como la definición “populista”, pues consiste en la suma de públicos.

Existe una segunda, que podríamos llamar la de la escuela sociológica francesa, y se caracteriza por definirse como una “construcción social”. En ella el investigador define el objeto y él mismo evalúa su relevancia. Bajo esta concepción la opinión pública depende de lo que se quiere medir. Si no se mide es inexistente, o en el mejor de los casos no es relevante. Esta se conoce como la teoría de la “construcción social”.

Una tercera definición se asocia con el investigador del MIT, Noam Chomsky. Esta sugiere que la opinión pública se origina por lo que los medios le dicen al público. Nuestras opiniones están hechas de lo que nos indican los líderes de opinión. Estos se convierten en “gate keepers” o los “porteros” que nos dan acceso a algunos contenidos o nos limitan otros. Esta se conoce como la “teoría crítica”.

Con estos conceptos en mente se ha debatido durante mucho tiempo, y para eventos específicos una u otra concepción han resultado más útiles para explicar el comportamiento de la opinión pública. Sin embargo, un fenómeno reciente ha alterado o dejado cortos estos conceptos: las redes sociales. Éstas están cuestionando nuestras definiciones convencionales de alguna manera. Las redes sociales han hecho que la comunicación sea horizontal. Han puesto en entredicho la estructura de los medios y su verticalidad. Han hecho que la investigación cambie incluso sus métodos y recurra a mediciones o encuestas dentro de la propia red para investigar qué piensa la ciudadanía. Este cambio lo originó el acceso a Internet, al establecer una comunicación no jerárquica, pero ahora con la creación de redes sociales, el cambio se hace más evidente.

Estos cambios se han suscitado de manera más acelerada en países desarrollados donde el acceso a Internet de la ciudadanía está cerca del 80 % de la población, o donde incluso contar con ancho de banda (de un megabyte por segundo) se considera un derecho fundamental del ciudadano (Finlandia). En México si bien el acceso es todavía limitado, es una tendencia acelerada. Basta que se decida como política pública para que cambien las condiciones, como en Colombia donde el 60% de los ciudadanos tiene acceso.

En México sólo 30% de los mexicanos usan Internet. Sólo el 12% de los hogares cuentan con servicio en sus casas. Facebook es utilizado por el 16% de los mexicanos, es decir la mitad de los que tienen Internet, ocupando el octavo lugar en el mundo, por número de usuarios. El mundo va hacia una tendencia de uso más frecuente e intensivo de Internet, así como de las redes sociales, al punto donde conocer la opinión que se expresa en estas redes se convierte en la opinión del público en general. Sin embargo en México, para bien o para mal, sólo sigue significando el 30% de los mexicanos en su punto más alto. El que las redes sociales sean un hecho y llegaron para quedarse, no significa que hoy sean la mayoría de la población. Y al significar una opinión tan visible y dominante pueden crear un problema de percepción.

Un ejemplo de ello es el caso reciente del tema musical del bicentenario. En una medición de opinión pública del país (mayores de 18 años a nivel nacional) una tercera parte de la población se enteró del tema y de ellos dos de cada tres lo aprobaron. Es decir la mayoría de quienes lo conocieron.

Sin embargo, su creador, Aleks Syntek, usuario con más de 400,000 seguidores, se tuvo que retirar de Twitter (la red social de más crecimiento en el país), por las críticas de las que fue sujeto. Tal vez si Aleks Syntek y Jaime López (autor de la letra) hubieran sabido que la mayor parte del público que conoció su canción la aprobaban, no se hubieran retirado de las redes sociales. Lo hicieron por un problema de percepción, creyeron que el público los reprobaba.

En algún sentido en México las redes sociales están causando una distorsión en la concepción de la opinión pública, si creemos que esta es la de la mayoría de la gente. Sin embargo en el futuro será como se moldeará la opinión pública.

Artículo publicado en El Universal, 02 de noviembre 2010.

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