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Carta Paramétrica
La confianza en el que informa

Los noticieros televisivos y sus conductores tienen altos niveles de confianza entre la población mexicana, entre otras cosas, por la falta de credibilidad a los políticos y servidores públicos

Todo proceso de transición democrática implica un cuestionamiento a sus instituciones públicas. No importa qué tan sólidas hayan sido en el tiempo, o qué tan alta haya sido su credibilidad. No importa si son las de más alto prestigio o reputación, como universidades, iglesia (s) o Ejército. Todas eventualmente son cuestionadas por acción o por omisión. Eso ocupa buena parte de la prensa por estos días en nuestro país. Pero irónicamente, los propios medios que difunden estos cuestionamientos podrían pasar a ser cuestionados. Los medios de comunicación en nuestro país podrían pasar a ser criticados en un futuro no lejano.

La falta de credibilidad en otras instituciones y personajes puede ser uno de los elementos que explique que en México los noticieros televisivos y sus presentadores, tienen niveles, particularmente altos de confianza entre la población. Una forma de medir la confianza en los medios de comunicación es medir la opinión de sus personalidades. Éstos podrían ser los propios conductores de los principales noticieros, o lo que se conoce en Estados Unidos como los anchors. Joaquín López-Dóriga y Javier Alatorre, conductores de los noticieros nocturnos de las dos cadenas de televisión más importantes en México, son conocidos por nueve de cada diez mexicanos, como lo muestra el Parámetro Estatal 32, encuesta nacional en vivienda de Parametría. Tales niveles de presencia entre los ciudadanos son alcanzados por apenas tres políticos mexicanos. Estos porcentajes son muy similares en cada entidad federativa, y no sólo en el promedio nacional, ya que el estudio es representativo no sólo a nivel país, sino por entidad federativa.

El estudio muestra que, a lo largo de tres años, ha aumentado la popularidad de todos los periodistas considerados en el estudio el caso de Javier Alatorre cae en el margen de error de la encuesta, que es de menos de un punto porcentual. La opinión efectiva saldo de opiniones positivas y negativas sobre un personaje más baja alcanzada por un titular de noticiero es para Adela Micha con 82%, número altamente favorable para la periodista. Estos niveles de opinión serían prácticamente récord para cualquier institución pública o político en nuestro país. 

Que aparte de ser los más conocidos, Alatorre, con 91% de opinión efectiva, y López-Dóriga con 87%, sean los de mejor imagen, tiene que ver con que son conductores de los noticieros estelares nocturnos de los principales canales de Televisa y Tv Azteca. Buena parte de la popularidad se explica por frecuencia y horario de exposición. Carlos Loret de Mola es claramente quien presenta el mayor crecimiento en opinión positiva. Éste, si bien puede ser explicado por su frecuencia, no puede ser necesariamente explicado por su horario. Es preciso decir que el nivel de opinión está asociado a nivel de conocimiento, y ello explica por qué Carmen Aristegui o Denise Maerker estén abajo en la tabla de opinión.

A pesar de ser cotidiano, este fenómeno de confianza no es común en otros países. En Estados Unidos, por ejemplo, apenas 27% de los ciudadanos confía en los noticieros de televisión, de acuerdo con datos de Gallup y de un estudio del Centro Pew. En España, según el Eurobarómetro, son 40% los españoles que confían en la televisión. Al inicio de la década de 1990, los noticieros en España contaban con niveles de confianza u opinión similares a los de nuestro país, pero con el tiempo fueron puestos en entredicho. Un ejemplo de este tipo de cuestionamientos es lo que pasa hoy en la Gran Bretaña con Rupert Murdoch, dueño del emporio de medios más de aquel país y uno de los siete más grandes a nivel mundial, quien se ha visto envuelto en escándalos de corrupción para obtener información difundida en sus medios.

La falta de oferta y variedad en el mercado de la televisión abierta, la escasez de confianza en personajes públicos, son probablemente razones que ayudan a entender la valoración de los noticieros y de sus titulares. Lo que ha pasado en otras sociedades en este tema, y su seguimiento en el tiempo, sin duda obliga a la reflexión.

Artículo publicado en La Razón el 02 de agosto 2011

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