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Carta Paramétrica
El impacto de incrementar el salario mínimo

A partir del 1 de enero del año en curso el salario mínimo se incrementó en 20 por ciento. El salario mínimo pasó de 102.68 a 123.22 pesos diarios. En la frontera el incrementó fue de 5 por ciento, pasando de 176.72 a 185.56.

            Este incremento fue el mayor en los últimos 44 años de acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Prevención Social. Un cambio de esta magnitud no puede haber pasado desapercibido para la opinión pública y los impactos probables pueden ser múltiples.

            Un posible primer impacto puede haberse dado en el Índice de Confianza del Consumidor. En el mes de diciembre pasado este índice se incrementó en una décima de punto porcentual. Es cierto que este incremento es mínimo, pero rompe con una tendencia de tendencia a la baja. De allí su relevancia.

            Otra posible consecuencia es el alza en la Aprobación Presidencial. En la serie mensual de Parametría que se hace con mediciones cara a cara, --la única forma de capturar al conjunto de la opinión pública en su conjunto-- se registró un incremento. Pasó de 74 a 77 por ciento de aprobación. Sin duda este es un número alto bajo cualquier estándar. Pero más allá del número es pertinente observar que es difícil mejorar en la imagen una vez que se está muy arriba en la aprobación, aunque este incremento sea marginal o incluso este en el margen de error.

            Parece contra intuitivo, pero para la población promedio la tasa de crecimiento de la economía no es necesariamente el indicador más importante de su bienestar. Uno de los reclamos más frecuentes del ex Presidente Enrique Peña Nieto era que no se valoraba su gestión durante la cual crecimos al 2 por ciento en promedio. Ese 2 por ciento era mucho mejor que no crecer como nos sucedió en 2019. Pero para la mayor parte de la población la tasa de crecimiento del país no le dice mucho.

            Indicadores como el tipo de cambio, la inflación o en este caso un incremento al salario mínimo son mucho más relevantes para evaluar la gestión económica para el ciudadano promedio. Por ello es muy probable que el incremento al salario mínimo tenga un efecto en otros indicadores como los que se han mencionado.

            El nivel de consumo de los estratos de población más bajos se han incrementado. Así lo demuestran los números de algunas cadenas de tiendas que venden a estos sectores de la población. Una de las preguntas del Índice de Confianza del Consumidor indaga precisamente sobre esta capacidad de compra.

            La medición de diciembre de Parametría registra altos niveles de atención de este evento. Dos de cada tres mexicanos se enteraron. Un porcentaje aún mayor considera que este aumento al salario mínimo habla de la buena situación económica por la que pasa el país (67 por ciento).

 

Sin embargo, esto no significa que este incremento sea suficiente. La mayor parte de los entrevistados considera que esta mejora en el salario mínimo no va a evitar que la gente vaya a trabajar a  Estados Unidos o que salga de la pobreza. Incluso a pesar de que este aumento ubica al salario mínimo a la par de la línea de bienestar individual recomendada por CONEVAL, sólo el 14% menciona que esta mejoría será suficiente para que una persona no pase hambre.

Es evidente que si el gobierno federal plantea realizar estos incrementos con alguna frecuencia durante esta administración serán medidas muy populares. La pregunta de los especialistas, entre ellos los economistas es si en el largo plazo esto es sostenible. Sobre todo cuando las expectativas de crecimiento no son prometedoras.

            En el corto plazo es fácil de explicar la reacción de la opinión pública ante el incremento del salario mínimo. En el mediano o largo plazo no queda claro que sea sostenible. Esta expectativa de largo plazo no es fácil de estimarse para el ciudadano promedio con los elementos que tiene a la mano.

            Para el ciudadano promedio lo relevante es el corto plazo y lo que ve en su bolsillo. Al parecer lo que hoy día mueve la percepción de la opinión pública son medidas en las que ve un beneficio inmediato. La opinión pública no hace prospectiva para sus evaluaciones. Por ello parece contrastar tanto lo que los especialistas observan como riesgos de mediano y largo plazo con lo que hoy piensa el país. Una contradicción que al parecer será una constante en esta administración.

Columna publicada en Milenio

Consulta Aquí

Nota metodológica: Encuesta cara a cara en vivienda. Representatividad: nacional. Número de entrevistas: 800 encuestas. Fecha de levantamiento: del 19 al 23 de diciembre de 2019. Nivel de confianza estadística: 95%. Margen de error: (+/-) 3.5%. Diseño, muestreo, operativo de campo y análisis: Parametría SA de CV. Método de muestreo: aleatorio sistemático con probabilidad proporcional al tamaño.

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